Recuerdo la primera vez que visité el Centro de Información y Documentación (CID) del INDECOPI, que en aquel entonces tenía a su cargo las funciones de normalización en nuestro país. Lo hacía junto con amigos de la universidad quienes íbamos en busca de información para la presentación de un trabajo sobre el cloruro de zinc. Si bien, como estudiante de los cursos de química había tenido la oportunidad de revisar muchas normas técnicas de métodos de ensayo, al realizar la búsqueda de normas por países, me iba dando cuenta de la diversa y numerosa información existente plasmada en estos documentos. ¿Quiénes elaboran estas normas técnicas?, ¿se actualizan?, ¿cómo organizan tanta información? Fueron algunas de las preguntas que pasaban por mi mente en aquel entonces, sin siquiera imaginar que años más tarde estaría formando parte de uno de los Comités Técnicos de Normalización, quienes son partícipes de la elaboración de estas normas.

Hoy en día, cuando dicto cursos relacionados con alguna norma de sistemas de gestión, es usual que a manera introductoria haga una pequeña presentación acerca de la Normalización, iniciando con las mismas preguntas que me hacía en aquella primera visita al CID. Si el auditorio está conformado por personas que trabajan directamente con sistemas de gestión, noto gratamente que conocen muy bien del tema, pero en otros casos observo que aún nos falta mucho por difundir.

La existencia y uso de normas técnicas presentan muchos beneficios en diferentes ámbitos. Veamos, para los que hemos tenido hijos pequeños y nos ha tocado comprarle algún juguete, hemos visto previamente los símbolos en los cuales se indica la edad apta del niño; o cuando vamos al supermercado, revisamos antes de la compra la etiqueta del producto con la declaración de sus ingredientes; o si nos vamos de viaje, utilizamos nuestra tarjeta de crédito sin ningún inconveniente en diferentes partes de mundo. Pero los que me conocen más de cerca, saben que mi principal uso de las normas técnicas es para mi actividad laboral. En realidad, todos los que trabajamos en el mundo de los sistemas de gestión, revisamos continuamente normas relacionadas a ello. Y mucho más por estos días, en que varias normas ISO están siendo actualizadas. La Organización Internacional de Normalización (ISO) es uno de los organismos internacionales encargado de la elaboración y difusión de normas técnicas. ISO está conformado por más de 160 organismos de normalización, organizados por comités técnicos de normalización (CTN). Uno de esos países es Perú, a través del Instituto Nacional de Calidad INACAL, autoridad competente en materia de normalización.

En más de una oportunidad me han preguntado si cualquier profesional puede formar parte de alguno de los CTN. Los CTN son cuerpos colegiados creados por los organismos de normalización (en Perú es la Dirección de Normalización del INACAL), conformados por representantes vinculados a la materia a normalizar, pudiendo ser productores, consumidores, técnicos o académicos, públicos y privados. Así que si formas parte de ellos en la materia a normalizar y cuentas con la formación y experiencia para aportar en la elaboración de normas, puedes postular siguiendo los requerimientos del organismo normalizador. Pero además de esas competencias, yo agregaría que debes tener toda la pasión y la disponibilidad de tiempo para ser partícipe de esta actividad. Sin embargo, si no tenemos la oportunidad de pertenecer a algún CTN, creo que si podríamos participar en la difusión de las normas con las cuales tengamos mayor acercamiento desde el rubro o sector donde nos encontremos. Por mi parte trataré de seguir haciéndolo, compartiendo alguna nota que vaya por “la ruta de las normas técnicas”, cuidando las reglas al conducir y respetando la propiedad intelectual de los organismos de normalización.

María M. Altamirano

Lead Auditor QMS IRCA, Máster en Calidad Total
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31.01.2018